miércoles, 24 de octubre de 2007

La tristeza de Vasia


Para Emilio, poeta y filósofo

Enfundada en altas botas
negras de piel con tacones,
se ceñía en un oscuro gabán,
como si quisiera esconder
todos los recodos de su cuerpo.
Sólo el rostro, de tez clara,
se asomaba al exterior.
Unos ojos vivísimos,
con la profundidad verdosa del mar,
y la larga cabellera rubia,
recogida con elástica disciplina.
Decía sentirse mal,
enfadada,
molesta,
triste...
enamorada.
¿Qué puedo inventar para ti?
Entonces, le narré
la historia que describe
la realidad
en tres planos
superpuestos:
el realismo cercano,
material, duro,
inanimado;
el nivel intermedio,
desde el que observamos
impasibles
nuestra propia actuación;
y el tercer campo
que encierra el sentido
bucólico
de nuestras vidas,
la irrealidad onírica,
la autenticidad de los deseos
y nuestra controversia vital.

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