lunes, 29 de octubre de 2007

Tatiana



Para T. Pigariova

Era una mujer excepcional:
culta, experimentada, elegante,
multilingüe, moderna y atractiva.
Sus múltiples cualidades
se ponían de manifiesto
en los momentos adecuados.
Amiga cómplice de escritores,
eficaz gestora cultural,
infatigable rastreadora de historias,
inmejorable guía de su ciudad;
de espíritu viajero
y acertada intuición,
no solía perder la compostura
fácilmente ni desperdiciaba
sonrisas inútiles.
Perdida en las fronteras
de una edad indefinible,
vivía con intensidad
los instantes especiales
que le ofrecía la vida.
Gracias a ella descubrí,
entre otras muchas cosas,
los secretos del cementerio de Novodévichi,
los orígenes poéticos de Mayakovski
y las vivencias que alberga
la antigua Casa Central de Escritores,
reconvertida en uno de los más exclusivos
y caros restaurantes de Moscú;
también me narró,
con profusión de detalles,
las peculiaridades de la psicología rusa.
Disciplinada, inteligente,
enérgica, enigmática,
escrutadora y directa.
Si queréis encontrarla,
pensad en un lugar adecuado
para la cita (París, Estambul, Madrid)
y, aunque pronto lleguéis,
ella ya os estará esperando.

Moscú, 27 de octubre de 2007

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