miércoles, 21 de noviembre de 2007

Me cuenta mi socio que los extremeños...

Me cuenta mi socio, que acaba de regresar de una corta estancia en Extremadura, que no me quieren en mi tierra. Parece ser que algunos autores y ciertos profesores universitarios no me ven con buenos ojos. Asegura mi socio que hablan a menudo de mí, aunque minusvaloran mis actividades, obras, actitudes y comentarios y, sobre todo, concluyen que no soy un tipo recomendable.
Hubo un tiempo en que creí que, de veras, determinadas personas intentaban aconsejarme para mejorar en mi trabajo y en la vida, aunque me extrañaba su exceso de celo en procurar que fuese un paisano ejemplar. Después descubrí que son chismes de desocupados, envidias de mediocres y exabruptos de maledicentes. Hay mucha gente que se aburre terriblemente con su propia vida.
Nunca he ocultado que provengo de un contexto rural, que soy un chico de pueblo, un hijo y nieto de agricultores que se vio obligado a abandonar su tierra, a la que sigo sintiéndome muy vinculado. Pero también he podido comprobar que una cantidad considerable de los autodenominados intelectuales extremeños resultan provincianos en extremo y desconfían de los hijos de la emigración, porque piensan, los pobres ingenuos, que vamos a regresar algún día reivindicando nuestro trozo del pastel y les vamos a arrebatar las prebendas políticas, sociales y materiales que han ido atesorando con denuedo.
Los libros caen tantas veces en manos estúpidas e iletradas -le confesaba Oscar Wilde a un amigo, profesor de Oxford, en una carta- que tengo enormes deseos de que se me critique de verdad, la alabanza ignorante o la represión ignorante son tan ofensivas...

16 comentarios:

Amor dijo...

cada uno es como es, basilio, todos tenemos defectos y virtudes, baste, y lo digo en primera persona, con el convencimiento de que eres un excelente amigo y una persona generosa que siempre das a los que te apreciamos todo lo que tienes

lo que de verdad vale es lo que digamos los que te conocemos mejor, la gente de lejos critica muy fácilmente

miles de abrazos

:-)

santi

Basilio Rodríguez Cañada dijo...

Amigo Santi:

Gracias por tu extrema generosidad y, sobre todo, por tu amistad.

Basilio

Julio Santiago dijo...

Querido Basilio:

Mi más sincera y sentida enhorabuena por tu nueva ventana literaria.

No merecen tus palabras los que no entienden de ellas. Ésto no solo ocurre en nuestra tierra, sino en todas partes, en Madrid también. Pero no puedo perder el tiempo en hablar de estas "personas" y sus "obras".

Basilio Rodríguez Cañada dijo...

Querido Julio:

Ante todo, te ruego que transmitas mis mejores deseos a tu hermana, Inés, y al resto de tu familia, que considero mía.
Gracias por el comentario.

Alberto Basterrechea Martínez dijo...

Hola, Basilio:

Estupenda idea la de tu blog. Al principio pensaba que iba a ser algo más ligero, en la línea de esos blogs donde siempre hay un vaso que parece que se va a caer pero al final nunca se cae, pero me ha bastado leer este artículo para darme cuenta de que no: si no tienes más remedio que romper vasos, vas a romperlos, y me alegro.

Me acuerdo de una entrevista que te hizo una televisión local en El Puerto: allí ya te quejabas de la incomprensión de algunos extremeños con los que han decidido marcharse. De tu exposición me he fijado sobre todo en una cosa: tus quejas van contra ciertos profesores universitarios, escritores, intelectuales o gentes de la cultura, esto es: contra aquéllos que trabajan en un terreno similar al tuyo.

Si se quejara un campesino, un fontanero, un taxista o un arquitecto, quizá habría motivos para sospechar de ti. Que se quejen intelectuales, sólo indica envidia por los logros conseguidos.

¿Que dicen que no eres un tipo recomendable? Mientras sea ésa la gente que lo dice, llévalo como un timbre de gloria, Basilio.

Hasta otra.

Anónimo dijo...

Primeramente felicitarte por tu blog, me alegro que tengas un modo personal de expresión. En lo referente a las acríticas lo mejor es no hacer ni caso. Por si te sirve de algo mi tía, que te ha visto solo unas cuantas veces,me ha dicho que eres muy buena gente; y ella se equivoca poco porque ha visto mucho. Yo también lo creo. ánimo. Besos, Teresa de Miguel.

Amor dijo...

aquí te quería yo ver, basilio, en este medio

:-)

me alegro, de verdad

Vagalume dijo...

Hola, Basilio:

Enhorabuena por esta nueva forma de expresión. Me gusta porque es una manera de saber de ti y qué andas haciendo.
En cuanto a las críticas de otros ni caso. Me parece que ejerces un gran trabajo, que eres motivador y cercano, y en mi caso te agradezco unas cuantas cosas, así que lo que puedan decir de ti no debe afectarte.
Un cordial saludo

Gema

Anónimo dijo...

Ante algunos comentarios de autodenominados intelectuales de vida aburrida, creo que deberías recordar a la abuela Inés y practicar la sordera inteligente.

Un abrazo grande

Anónimo dijo...

Los poetas, los buenos poetas, “son profetas de la piedra, del barro, del humillo que se alza en la calle después de la llovizna”.
Basilio Rodríguez Cañada es un poeta de la Tierra, un buen poeta, y también un moralista de amplias miras, donde todo cuenta y todo pondera. Claro que no se trata de una moralina de convento con rancio olor de naftalina de raídas sotanas, nada más lejos. Su moral es sabiamente nutritiva y oxigenante, con una actitud poética en cada gesto cercano. La Poesía de Basilio es una forma de resistencia frente a un orden rígido, de rigor mortis, local o estatal, de igual modo que plasma algunas de sus reflexiones sobre una serie de valores que urge modificar a través de despiadadas introspecciones sobre la conducta humana, sobre el trato que cada uno hace consigo mismo y con los demás, no importando el tiempo ni el lugar. Porque Basilio sabe que “no es tanto ver lo que aún nadie ha visto, sino pensar lo que todavía nadie ha pensado sobre aquello que todos ven”.
Estimado Basilio, leo algunas in-ciertas noticias blogueras, y un mucho-algo refiere a puro chisme y cotilleo, sin duda alguna aventadas por algún Troll de tercera regional. Francamente, lo mejor en estos casos es el prodigioso silencio; no entrar al ruedo, y dejar que la Obra de cada uno hable por sí misma. Me explico, así como Miguel Ángel dejaba como una firma algo inacabado, así debemos apartarnos, y dejar sin decir la última palabra porque la Verdad se da insinuada y nos deja la idea de que estamos rodeados de lo inexplicable.
Rilke decía que los poetas son las abejas de lo invisible. Bien, Basilio, tú eres un poeta y tus versos deben alumbrar la Verdad, no deslumbrar con falsos brillos ni oropeles. Sabemos que eres un hombre que contiene un arco-iris de sentimientos humanísimos, cuyos poéticos ojos saben ver en cada mano tendida un sinónimo de su propia y secreta necesidad de comunión. Un hombre que lucha y procura que su vida sea en la medida de lo posible un poema vivo de acción intensa, con heroísmo tácito y cultural. Nadie será mucho ni poco salvo en la mente del otro, y, desde luego tú, Basilio, eres alguien necesario, para mí y para otros muchos.
Basilio, tú que has sido tantos hombres, que has vivido tantas cosas, no debes malgastar tu energía creadora en batallas absurdas, diálogos muertos y palabras gratuitas. Como sabes, todo se derrumba menos la verdad. Así, pues, Basilio, no importa que ladren, imita al héroe manchego y reserva tu ardor guerrero para cabalgar los potros de la Imaginación.
Basilio, sabemos que en tu sencillo caminar no marginas nada ni a nadie, por eso no deberías escuchar las voces de los que quieren adocenarte. La base de la Sapiencia procede de la sagrada fuente de conocimiento que está en la Naturaleza, la del pueblo y la ciudad, la cual nos muestra que la Belleza o el Conocimiento no está tanto en la variación cuanto en la observación, y, en muchas ocasiones, lo más buscado está delante de nuestro ojos. Claro que no hay peor ciego que el que no quiere ver, ya sabes, la mayor distancia está en mirar hacia otro lado.
Nos consta que tú, Basilio, practicas cada día el consejo del poeta Robert Walser: “pasea siempre por los mismos lugares y reincide en la observación del cuadro que una y otra vez se pinta ante ti, del árbol que languidece, de la mujer que tiende la ropa, de los niños que salen de la escuela. La repetición de lo mismo, día tras día, es la fuente de los descubrimientos esenciales…”.
Los envidiosos urden maldades en la sombra y nunca dan la cara, son hombres sin rostros; pero tú, querido Basilio, eres un Hombre con Rostro, un luminoso rostro que porta humanidad, emoción poética, derechos sociales, justicia global y empatía solidaria, un hombre accesible, cercano y tangible, sin muros ni vallas ni fronteras, un hombre-puente que une lo rural y lo urbano, lo lejano y lo cercano.
Sigue adelante, Basilio, siempre adelante, malgré tout. Es posible que tus Letras, hermosas y necesarias Letras, pericliten en el yermo espacio donde abreva la vasta ignorancia de ciertas mentes tiránicamente locales. Mentes rabínicas que malgastan sus horas y sus vidas encadenados a un timón unidireccional, de mando único que todo lo tiñe de “chulería y prepotencia extemporánea”. Mentes desalmadas, deshumanizadas que obscenamente exhiben un pensamiento extraño y monolítico dado su enraizado latido dogmático; mentes que bogan a la deriva encallando en espacios yermos y erráticos; mentes sin simiente emocional que no conocen, y mucho menos sienten o comparten, el delicado latido poético que articula al Ser Humano. Por ello, las voces de tus Letras se hacen más necesarias que nunca.
La Cultura, como siempre me repito, es el mejor billete para la libertad personal pues como decía el también criticado Don Quijote de la Mancha: “la cultura mata el miedo. Y el miedo es lo único que nos hace creer que no podemos ser libres”.
Nadie está en posesión de la verdad, la virtud, el bien o lo universal; esa pretensión estaría asignada al anónimo dios que aludía Jean Daniel. La seguridad, como el Arte, no está en tener todas las respuestas sino en estar abierto a todas las preguntas. Y tú, Basilio, eres libre como el viento, y abierto como una jaula de niño de pueblo.
No escuches los sibilinos cantos de sirenas, practica el noble arte del Silencio, y escribe poemas que revelen el Rostro envidioso y tiránicamente marginado en el sueño de la sinrazón
Somos muchos, una polifónica coral de voces humanas, voces lejanas y voces cercanas, voces sonoras y voces silenciadas, voces reales y voces inventadas; voces armónicas que, cual olmo Machadiano, esperan otro milagro de la primavera, cuya sabia germinará y rebrotará con nuevas y sabias palabras, tus palabras.
Estoy convencida que, poco a poco, la fría ausencia del envidioso se irá entibiando con el calor humano de muchos corazones amigos, amigos de corazón (“no se acepta la sangre de los indiferentes”), un calor tan fuerte como el Sol de África, un calor tan esperanzador como los amaneceres de la infancia donde todo puede acontecer; amigos seguros y confiados que pronto llegará un día donde un Nuevo Sol brillará para todos, alumbrando vocablos hermosos y necesarios como la palabra Respeto y Libertad…
Mientras tanto, meditemos los versos del poeta: “alzaré mi voz cada mañana, hasta que llegue a los tímpanos de los ignorantes, por un mundo más justo...”


Luz Domínguez
Diciembre de 2007

Anónimo dijo...

Con esto del arte pasan cosas muy extrañas... Pero como pasan en otros colectivos humanos. No todos los extremeños son iguales, ni los artistas que salen de esa hermosa tierra, ni el público que les admira. Por ejemplo, Julio Santiago o Santiago Castelo son personas muy conocidas y queridas en Extremadura, también en Madrid. Por algo será. Sí es verdad que tienen detractores, como tú y como todo el mundo, que no tienen ni puta idea del género Poesía. Pero yo creo que ocurra lo que ocurra debemos responder con generosidad a la tierra y paisanos que nos vieron dar los primeros pasos. Gracias a ellos somos quienes somos y estamos aquí, no hay que olvidar ni renunciar al origen de todo. ¡Enhorabuena por tu blog!

Basilio Rodríguez Cañada dijo...

Querido/a amigo/a:
Jamás renunciaré a "mi gente", personas trabajadoras, honradas y honestas que, con su sencillez y nobleza, me transmitieron los valores que rigen mi vida y que pretendo inculcar a mis hijos.
No renuncio, por tanto, ni a Extremadura ni mucho menos a los extremeños.
Tampoco me preocupa tener detractores, es saludable. Lo que no me parece justificable es la descalificación gratuita, la exclusión sistemática y el miedo preventivo a los extremeños que vivimos fuera de la tierra que nos vio nacer.
Gracias por tu comentario amigo/a. Por cierto, ¿quién eres?

Agua de mar dijo...

Me alegra que mi hermanito tenga un blog y como dice, Amor, ya teníamos ganas de verlo en este ambiente. Cuando Basilio estuvo hace unos días en este maravilloso paraje que es el Finis terrae, me comentó lo del blog e incluso me dijo que tenía que abrir uno yo misma, lo que haré como propósito para el nuevo año, busqué inmediantamente el blog por la curiosidad y un poco para confirmar mis sospechas de que sería muy interesante conocer a Basilio navegante. Respecto a lo que dicen los extremeños sobre tu persona, debes pensar como los gallegos y quizás responderles con otra pregunta ¿Y a vosotros quien os juzga?: Dale para delante Hermano que eres como el Océano Atlántico, bravo para quien no te conoce y manso para quienes te amamos. Un bico moi agarimoso. Branca

Julio Santiago dijo...

En estos catorce años que llevo publicando libros y artículos, me he dado cuenta que no hay mayor promoción para un trabajo literario que una mala crítica. Sí, sí, lo he dicho bien, mala crítica como sinónimo de crítica destructiva. Es bueno tener AMIGOS, por supuesto, pero también ENEMIGOS, a los que hay que alimentar de vez en cuando para que ni pasen ni nos hagan pasar desapercibidos. Hay personas que son así porque necesitan ser así... Y creo que nos perjudican mucho menos de lo que pensamos...

Todo ésto hay que tomárselo con mucho sentido del humor, ¿no?

Amor dijo...

agua de mar, yo en su día también te sugerí lo del blog

:-)

amor

auri dijo...

basilio, hace falta tener mucho valor para dejar tu tierra, tu familia y tus amigos para irte a un sitio que no conoces a hacerte a ti mismo desde cero.

es hasta cierto punto lógico que, quien no lo tiene, quien no posee el valor, sienta resquemor de todo lo que ha podido lograr el que sí lo ha tenido.

pero qué le vamos a hacer, esa es la naturaleza de los cobardes.