lunes, 13 de octubre de 2008

Bernardo, el monje poeta






Queridos amigos:

El próximo miércoles, 15 de octubre de 2008, a las 19.30 horas, tendrá lugar la presentación de los libros Canto silente y Máteme tu hermosura, de Bernardo García Pintado, publicados por Sial Ediciones, en la Biblioteca Histórica "Marqués de Valdecilla" de la Universidad Complutense de Madrid (C/. Noviciado, 3, 28015 Madrid. Tel.: 91 394 66 12).

Intervendrán en el acto:

Clemente Serna González, Abad de Silos,
Juan Manuel de Prada, escritor,
Lola Hernández Arias, periodista de Antena 3,
Nacho Cano, músico (ex componente del grupo Mecano),
Basilio Rodríguez Cañada, editor y presidente del PEN Club de España,
y el autor del libro.

No faltéis. Os esperamos.

Sial Ediciones
C/. Bravo Murillo, 123 - 3.º Izda.
28020 Madrid
Teléfono: 91 535 41 13 - Fax: 91 535 70 53
Correo electrónico: http://www.blogger.com/



Bernardo Recaredo García Pintado nace en Quiñones del Río (León) en 1934. Ingresa de muy niño en el Monasterio de Samos (Lugo) destinado ya para ir al Monasterio de San Benito de Buenos Aires. Cursa sus estudios sacerdotales en este monasterio bonaerense y realiza estudios de especialización en la Universidad Católica de Santiago de Chile. Imparte clases de Teología en la Universidad Católica de Buenos Aires y en el Instituto Superior de Cultura Religiosa de la misma ciudad. Tras vivir veintisiete años en Argentina, reside desde 1984 en el Monasterio de Santo Domingo de Silos. Toda una vida dedicada a su vocación religiosa.
Es uno de los tres organistas que acompañan al canto gregoriano y ha impartido clases de música a jóvenes postulantes y novicios. Trabaja en la biblioteca, es cronista del monasterio y administrador de la revista Glosas Silenses, de la que fue fundador, en compañía del padre abad, y director durante quince años.
Sin dejar de profundizar en la vida monástica, atiende los fines de semana a personas que acuden al monasterio en busca de consejo y orientación espiritual.

Canto silente
Reflexión, búsqueda introspectiva, canto místico, celebración de la alegría, retórica existencial y mirada clarividente. De mil formas diferentes podríamos definir el quehacer poético de este hombre de Dios que, siguiendo la estela de grandes poetas clásicos, de escritores místicos referenciales, como Santa Teresa, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz o Garcilaso de la Vega, consigue cuajar una obra hermosa, sugerente y seductora.
Además, Bernardo analiza la cosmogonía del mundo, explora la psicología humana y se acerca a la naturaleza divina, sin ponerse límites, sin ahogarse en concepciones que constriñan o limiten nuestra capacidad de amar, de sentir o ser.
Mas Canto silente es también una guía para encontrar el amor entre las pequeñas cosas, un devocionario para hallar a Dios entre sus sencillas y grandes obras, un compendio de psicología humana para ayudarnos a comprender nuestros actos, un libro de ayuda para asimilar y compartir el ideal monástico benedictino. Imprescindible, en todo caso, para visitar Silos y entender lo que nuestros ojos ven y nuestra alma percibe.

Máteme tu hermosura
Este monje inquieto, de mirada chispeante, imprime un brillo especial a su poesía, con el que logra seducirnos. Luz silense, mágica y mística, que nos alumbra el camino y disipa nuestras incertidumbres y desconfianzas.
Máteme tu hermosura es una invitación al amor, el guiño cómplice de un niño escondido en un hábito sagrado, que nos ayuda a eludir la tristeza de la monotonía y la frialdad de la muerte. De este poemario surgen manos que limpian, también florecen rosas que encienden primaveras, nuevas melodías, palabras que navegan movidas por el viento de los sueños, villancicos, amapolas y cardos, un sin fin de palomas, los destellos del canto de la alondra, abrazos de plata, el aroma de notas gregorianas y vilanos al viento.
Por último, si yo que quisiera descubrirles cuál es mi poema preferido de este libro, les tendría que confesar, sin lugar a dudas, que aquél del ángel tierno que convirtió en oración una caricia adolescente y su turgente emoción. Búsquenlo y atrévanse a vivirlo. Y si tienen ocasión de conocer a fray Bernardo, pídanle que se lo recite como él sabe hacerlo. No se arrepentirán, se lo aseguro.
Cuando finalmente nos preguntamos: ¿Para qué sirve un monje? Bernardo nos responde: Y yo a ti te pregunto: / una rosa, / ¿para qué sirve?, dime.
Ay, poeta, ¿cómo dejar de quererte?

Basilio Rodríguez Cañada

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