domingo, 14 de diciembre de 2008

Las reposadas imágenes de antaño de Justo Bolekia Boleká


Queridos amigos:

El próximo miércoles, 17 de diciembre de 2008, a las 20.00 horas, tendrá lugar la presentación del libro Las reposadas imágenes de antaño, de Justo Bolekia Boleká, publicado por Sial Ediciones, en la Fundación Sur (C/. Gaztambide, 31, 28015 Madrid. Tel.: 91 544 18 18).

Intervendrán en el acto:
José Julio Martín Sacristán, director general de la Fundación Sur,
Consuelo-Sese Shedrack, socióloga,
Hortense-Yawa Djomeda, escritora y traductora,
Basilio Rodríguez Cañada, editor y presidente del PEN Club de España,
y el autor del libro.

No faltéis. Os esperamos.

Sial Ediciones
C/. Bravo Murillo, 123 - 3.º Izda.
28020 Madrid
Teléfono: 91 535 41 13 - Fax: 91 535 70 53
Correo electrónico: prensa@sialedicion.es


SUEÑOS MARCADOS
Mi abuela callaba cuando su cuidadosa memoria moldeaba,
Con palabras tardías y atentamente arrastradas,
La vida que mañana llevaría anegada el rocío que acarició sus piernas:
‘Todas las palmeras te aguardan siempre
Porque no crecen;
La tierra sangra la savia palmeral del vinatero que abraza su palmera,
Aquella savia que sólo catan los hombres canos mientras recuerdan:
Los hijos vienen de la madre porque a ella vuelven,
A la madre tierra que mañana violarán los que lleguen;
Conocerás doncellas casualmente trenzadas,
De haciendas, con linajes o derrotadas;
Los nietos serán siempre tus herederos prestados,
Como también serán tus hijos,
Asistidos por aquellos que vigilan tu destino.
Nietos o hijos prestados,
Ellos habrán de portarte levantado
Como tú hicieras conmigo’.
Todo cuanto escuché atento fue así,
Como cierto es que soy biznieto de Sélëko Tököbé,
Nieto de la callada y sabia Rëhá Tököbé,
E hijo cierto de la libre madre Kòno-Juana Tököbé.
Todas parieron hasta que yo llegué,
Como hombre,
Para poner coto a mi linaje y partir.
Sí, partir,
Portado por barcas de fuego que no volverán.
Hoy, sí, hoy,
Tras tantos años de derrota
Cuento que vestiré a mi abuelo y le envolveré en sábanas negras,
Justo antes de iniciar el camino a mi morada eterna.
¿Dónde fuiste para convertirte en mi adarga?
¿Qué lengua hablas que no me permite entenderme contigo?
¿Por qué tuviste que partir?
Hoy vuelves y pretendes hallar quietud donde ésta fue hurtada,
Hoy vuelves con hijos prestados o donados,
Y con una vida también prestada.
Ya no sé quién eres, así.
Porque las palmeras dejaron de crecer hace tiempo,
Tu casa fue derribada por el viento de la barca que te engulló,
Y la abuela me narró esta historia sangrante en tu ausencia.
Y ahora permaneces agachado
Sin destino,
Viendo cómo los grillos,
Vencidos en su cripta por las caracas,
Lloran al recibirte sin olores ni honores,
Porque así lo quisieron los que te precedieron,
Y los míos:
No me legaron ni lanzas ni escudos,
Ni recuerdos que se abrazan.
Sólo caminos contrarios a mi trayecto,
Sin sueños ni destino, y extraños,
Poseídos por las huellas que quedan en mi memoria.

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