sábado, 23 de mayo de 2009

Homenaje a Encarnación Huerta Palacios



Queridos amigos:

El próximo jueves, 28 de mayo de 2009, a las 20.00 horas, tendrá lugar la presentación del libro Zambullida en la música, publicado por Sial Ediciones, y homenaje a su autora, Encarnación Huerta Palacios, en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles (C/. Leganitos, 10, 1.º Dcha. 28013 Madrid. Tel.: 91 559 90 67).

Intervendrán en el acto:
Emilio Porta, vicesecreatario general de la AEAE y escritor,
Luis Alberto de Cuenca, poeta y prologuista del libro,
María Rosa Calvo Manzano, concertista y profesora del Conservatorio de Música,
Basilio Rodríguez Cañada, editor y presidente del PEN Club de España,
y Simeón Martín Morales, viudo de la autora.

Emilio José, cantante y compositor, interpretará un tema del libro.

No faltéis. Os esperamos.

Sial Ediciones
C/. Bravo Murillo, 123 - 3.º Izda., 28020 Madrid
Teléfono: 91 535 41 13 - Fax: 91 535 70 53
Correo electrónico: prensa@sialedicion.es

Zambullida en la música
Tuve el honor de prologar otro libro de Encarnación Huerta. Se tituló Griszul, una palabra inventada por Encarnita para dirigirse al alma, que es gris como el cerebro y tan azul como el cielo según ella. Ahora tengo el placer de prologar este último libro de versos de mi querida y añorada amiga, que tituló Zambullida en la música y que consta de dos partes, "El arpa en la rosa" (dedicada a la gran arpista María Rosa Calvo Manzano) y "Verdi-Verso", un homenaje al gran compositor italiano y un juego de palabras con su nombre, con el verso y con el universo de los que tanto le diviertían a la autora de Griszul.
A mí este libro póstumo de Encarnita me ha gustado y conmovido mucho, porque es ternura y exquisitez en estado puro, y es un baño en las aguas de la fuente más cristalina, y es un bouquet de versos que dan forma a la idea platónica de la delicadeza. Lo componen cuarenta y cinco poemas breves de aire epigramático, muy bien construidos todos ellos, con sorpresa final en muchos casos, cincelados con el cuidado y con el mimo que ponían los griegos y los romanos al copiar una inscripción en verso encima de una tumba o en un objeto cualquiera consagrado a algún dios. A veces, la poeta nos deja en el espíritu un perfume enigmático, con su pizca de teología de catacumba cristiana, como en la pieza titulada "El cuerpo". Otras, nos sumerge en la magia de las fusiones temporales, en ese mundo paralelo insospechado y mágico en que el pasado se hace futuro y el futuro se convierte en pasado, como en el poema "Siento la presencia". Otras, como hice yo en Por fuertes y fronteras con motivo de la muerte de mi madre, comparte con nosotros una búsqueda de algo imposible y prodigioso, como en "Sin pluma ni retórica".
El resultado es esta Zambullida en la música que tienes en las manos, lector, y que te va a ayudar a sentir y a vivir más y mejor el orbe que te rodea, y a llorar y a reír con una sinfonía o con un aria de ópera, y a apreciar en lo que vale, que es muchísimo, este breve trayecto por los caminos de la vida que es nuestra pobre y triste y, a la vez, formidable, maravillosa y única existencia.

Luis Alberto de Cuenca

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