sábado, 24 de octubre de 2009

Presentación de Lejos de Valparaíso de Noemí Trujillo en Viladecans


Queridos amigos:

El sábado 7 de noviembre de 2009, a las 12.00 horas, tendrá lugar la presentación del libro Lejos de Valparaíso, de Noemí Trujillo, publicado por Sial Ediciones, en la Biblioteca de Viladecans (Avda. Josep Tarradellas, 16, 08840 Viladecans, Barcelona. Tel.: 93 637 40 90).
Intervendrán en el acto:
María Salmerón, concejala de cultura del Ayuntamiento de Viladecans,
Pura Salceda, poetisa,
Eva Rumi, escritora,
Basilio Rodríguez Cañada, editor y presidente del PEN Club de España,
y la autora del libro.
No faltéis. Os esperamos.

Sial Ediciones
C/. Bravo Murillo, 123 - 3.º Izda.
28020 Madrid
Teléfono: 91 535 41 13 - Correo electrónico: prensa@sialedicion.es

Noemí Trujillo (Barcelona, 1976). En 2009 publica su primer poemario, La Magdalena. Ha colaborado en las antologías Renacuajos, ranas y algún que otro príncipe azul, Lágrimas de despedida, Impresiones y recuerdos y Amor eterno.
Socia fundadora y presidenta de la asociación cultural y artística ANCEO, que se dedica a la divulgación cultural.
También ha colaborado en la antología Siete voces para una misma palabra, poesía y en el libro en “prosia” La misión estelar del club Dante junto a Julián Miranda y otros veinte poetas.
Ganadora de la XXIV edición del concurso de relato breve Ciutat de Viladecans, con el cuento “La Candelaria”.
Sus lugares en internet: http://trujillo.bubok.com/ , http://anceo.blogspot.com/ , http://albantaciudad.blogspot.com/ , http://noemitrujillo.blogspot.com/
Lejos de Valparaíso
El amor es un viaje mágico y doloroso por el interior del cuerpo humano. En el caso de Noemí Trujillo, la metáfora se hace realidad, pues un viaje casual de su marido —a Chile, por ejemplo— desencadena en ella toda una cadena de reacciones químicas que la conducen a la soledad del papel en blanco y a viajar en sus versos por el país del amor, que está mucho más cerca y mucho más lejos, mucho más nunca y siempre, mucho más arriba y debajo, que esa franja estrechísima de terreno entre los Andes y el Pacífico donde nació Pablo Neruda hace ya ciento cinco años. El cuerpo de Noemí (y cuando digo ‘cuerpo’ quiero decir, también, ‘espíritu’) viaja por el planeta del “te quiero”, del “te echo de menos” y del “te necesito” con una intensidad y una hondura tales que se diría va a quebrarse en cualquier momento y hacerse pedacitos, como si hubiese un iceberg soñado o un acantilado imposible que frenase su singladura con el beso mortal y desgarrador de sus irresistibles labios de hielo o de basalto.
Porque el amor es un viaje en el que acabas roto, desvencijado, hecho trizas, y esa sensación de ir fragmentándose en pedacitos conforme piensa uno que va avanzando no se experimenta tan sólo en el cerebro, sino en todas y cada una de las partes del cuerpo, incluso en los ovarios. Por eso dice Noemí: “Mis ovarios huelen / a fruta podrida” en el poema que inaugura el libro, escrito desde el bosque en llamas de la ausencia. Junto a esa indeseada fragmentación de nuestra geografía corpórea hay, en el viaje del amor, escalas que aglutinan los trozos del amante en gloriosa unidad durante unos instantes, y de esos momentos de plenitud y de felicidad también se nos habla en Lejos de Valparaíso. Se queja la poeta de multitud de carencias, pero también exhibe las cartas de la entrega y del deseo permanente como un mazo de naipes victoriosos que vienen a expresar el lado “constructivo” del amor, aquel que se proyecta en la ansiada maternidad —tema recurrente en el libro—, en la búsqueda de un canibalismo amoroso que, en vez de fragmentar, aloje la arquitectura de la amada en el estómago del amado, o viceversa, evocándose algo de lo que yo mismo decía en mi poema “El desayuno” y que, mucho antes que yo, y en términos negativos, había expresado con voz irrepetible el bueno de Lucrecio en el libro IV de su poema De rerum natura: “Los alimentos, las bebidas ocupan sitios fijos en nuestro cuerpo una vez ingeridos, y así es fácil apagar el deseo de beber y comer.” Pero, ¿qué queda del amado en la amada? ¿Qué de la amada en el amado? Y contesta Lucrecio: “Impalpables y vanos simulacros, miserable esperanza que muy pronto se desvanece.”
Noemí Trujillo sabe muy bien de lo que habla. Y se expresa alto y claro, para que todo el mundo la entienda. Me alegro de que, en ese constante desvelarse ante el exterior (¿qué otra cosa es la lírica?), le hayan servido viejas fórmulas mías, que ella enriquece con nuevos juegos de palabras, como cuando escribe: “No sabes / cómo me agota / amarte tanto / y sentirme / desarmada.” (Sutilísima esa r que convierte a la “desamada” en “desarmada”, porque el amor es un estado de rendición, y quien se rinde entrega al vencedor todas sus armas.)
Tras la oscuridad, la partida y la espera todo acaba en llegada y luz, aunque en esa llegada y en esa luz haya matices de todos los colores, desde el verde de la esperanza hasta el negro del abismo. Pero eso es el amor: un viaje al fondo de la noche en el que se funden integración y desintegración en un mismo crisol, del mismo modo que la materia y la antimateria se dieron cita en el big bang para poblar el universo. Noemí nos da cumplida cuenta de ese viaje mágico y doloroso en el libro que empieza donde terminan estas líneas cariñosas y cómplices.

Luis Alberto de Cuenca

1 comentario:

Anónimo dijo...

Por que no:)