miércoles, 13 de octubre de 2010

Presentación del libro XIII sonetos orgasmolátricos y Balada, de José Alcalá-Zamora




Queridos amigos:

El próximo jueves, 14 de octubre de 2010, a las 20.00 horas, tendrá lugar la presentación del libro XIII sonetos orgasmolátricos y Balada, de José Alcalá-Zamora, publicado por Sial Ediciones, en la Fundación Fondo Internacional de las Artes (C/. Almirante, 1, 28004 Madrid. Tel.: 91 521 23 53).

Intervendrán en el acto:
Luis Daniel Pino, poeta y coordinador de actividades culturales de FIArt,
Patricia Monje, escritora y prologuista del libro,
Marisol Esteban, escritora,
Ana Delgado, poeta,
David Coll, poeta,
Basilio Rodríguez Cañada, editor y poeta,
y el autor del libro.

Al final del acto se servirá un cóctel.

Se ruga puntualidad. Será necesaria la presentación de la invitación para asistir al acto.

Os esperamos.

Sial Ediciones
C/. Bravo Murillo, 123 - 3.º Izda.
28020 Madrid
Teléfono: 91 535 41 13 - Fax: 91 535 70 53
Correo electrónico: prensa@sialedicion.es

José Alcalá-Zamora y Queipo de Llano nació en Málaga en septiembre de 1939. Es, o ha sido, excelentísima combinación y síntesis de circunstancias, saberes, ejercicios y sensibilidades: exiliado republicano, catedrático de Historia Moderna y miembro numerario (desde 1987) de la Academia de la Historia, maratoniano y triatleta, tirador de armas antiguas, ajedrecista y poeta. Ha compuesto ya más de cinco mil sonetos, forma canónica que prefiere sobre cualquier otra y en la cual ha tratado los más diversos temas (eróticos, amorosos, satíricos, burlescos, existenciales, religiosos, espirituales, metaliterarios o paisajísticos) con enorme fuerza y hasta violencia.

XIII sonetos orgasmolátricos y Balada
Dos partes componen tu nuevo libro. La primera contiene una divertida, irónica, satírica, vigorosa y siempre elegante muestra, en terreno donde los más se hunden en el cenagal de la ordinariez o del abstrusismo pretencioso, de tus sonetos eróticos, una de tus líneas de trabajo lírico que prefiero. El más allá del orgasmo; los equívocos segismúndicos de la identidad sexual; la magia del vestuario y ornamento femenino; los juegos maravillosos de la fantasía sexual, el más poderoso excitante libidinal; el sadomaso y dolor simbólicos; las delicias de la entrega recíproca y del bondage; esos fetiches que producen “comprensivas sonrisas” de quienes luego veneran de rodillas las más asquerosas reliquias o, en fin, la alta valoración del placer no compartido, como posibilidad investigadora y enriquecedora del propio gozo y también, a la postre, del compartido, que tan apocado suele ser en quienes condenan “el vicio solitario”. En segundo lugar, el sugestivo y complejísimo poema largo que titulas Balada, con los exquisitos dibujos de Chamorro que ilustran los 201 versos blancos de ritmo impar, que en realidad son 364 si se procede a la natural división en heptasílabos de los mayoritarios alejandrinos, escoltados por 26 endecasílabos, tu especialidad habitual, y dos pies cortos. Salta a la vista que tu Balada no expresa ningún desprecio a la mujer ni incitación alguna a la violencia; el contraste que manifiesta esa apariencia con la infinita ternura de cada detalle del texto, condena interpretación tan mezquina, que sólo cabe, y mucho más conociéndote, en las mentes obsesas de la corrección “antigua” y victoriana de una arqueológica derecha o en la no menos miserable de una cierta izquierda dogmática y cínica nacida anteayer al mundo de la cultura y aún no al de la inteligencia crítica, incapaces ambas de abordar, y penetrar, el más fascinante de los misterios, el mundo simbólico, alegórico, infantil, juvenil, religioso, de las imágenes del sexo, del placer en sus dos dimensiones mayores: la transmisión de la vida y el amor. Porque, a mi juicio, eso es tu Balada, un canto inocente y extremo de deseo y amor donde la excitación va aumentando, desde la llegada de ella en carruaje y su entrega voluntaria al amor hasta su plena y absoluta orgasmación y abandono final en el éxtasis que sólo la terrible iconografía de la muerte es capaz de sugerir en todo su anonadamiento. El sacrificio amoroso de tu bellísima heroína virginiana es harto menos vesánico que el cien billones de veces recordado, repetido y reconstruido en sus más sórdidos detalles de la crucifixión cristiana. Sólo te pido no fundes sobre él ninguna religión que luego institucionalice y pudra la recepción de tus herederos...

GIANBATTISTA PORTA CALDERA
(en carta al autor)

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