martes, 23 de agosto de 2011

Presentación de libros de Juan Castrillo en Palacios de la Sierra





Queridos amigos:
El viernes 26 de agosto de 2011, a las 20:00 horas, tendrá lugar la presentación de los libros Derecho Público y Una llama de amor de Juan Castrillo, ambos publicados por Pigmalión Ediciones, en el Salón del Ayuntamiento de Palacios de la Sierra (Calle Mayor, 59, 09680 Palacios de la Sierra, Burgos. Tel.: 947 39 30 01).
Intervendrán en el acto:
Estíbaliz Llorente Bastarrika, alcaldesa de Palacios de la Sierra,
Sagrario Núñez, escritora,
Pedro Mediavilla, investigador,
Juliana Mediavilla Pablo, licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona y poeta,
Ángeles Castillo, escritora y traductora,
Basilio Rodríguez Cañada, editor y presidente del PEN Club de España,
y Juan Castrillo,  autor de los libros.
Os esperamos.


Juan Castrillo Tablado (Palacios de la Sierra, Burgos, 1923) es titulado superior en Filosofía, Teología, Políticas y Sociología. Ha ampliado estudios sociales en Lovaina y se diplomó en la Henry Gorge School of Social Science de la Universidad de Nueva York. Ha sido profesor de filosofía, religión, latín y sociología religiosa. Responsable de cultura en la Residencia Universitaria Claret de Madrid. Es autor de las obras: La Virgen en los Concilios Ecuménicos (1964), Juan XXIII (1968), Dolor de Luz (2005), Raíces líricas de Palacios de la Sierra (2005), Antología poética (2005), Fulgor de serranía (2006), Sonetos (2006), Poemas espirituales (2006), 2ª ed, de Dolor de luz (2007),  Traducción, introducción y notas IUS PUBLICUM, libro de Antonius Perezius, editado en Lovaina el año 1657 (2007), Burgos en plural poema (2008), Niña con Ángel, Jacinta de Fátima (2009), Poemas de un ermitaño (2010) y Una llama de amor (2010). Ha colaborado en publicaciones nacionales y extranjeras. Ha sido premiado reiteradamente  por la Academia Mariana de Lérida.

Derecho Público
 
    Merced a la esmerada labor de traducción del latinista Juan Castrillo disponemos de una excelente versión española de la obra Ius publicum, escrita por el jurista riojano Antonio Pérez y publicada en Ámsterdam por la célebre imprenta de los Elzevier en 1657. Como advierte Pérez en su dedicatoria, el mejor modelo para instruir fácil y seguramente al príncipe es el que ofrecen libros como los Anales o las Historias de Tácito, pero a las abundantes referencias extraídas de ellos, el autor añade otros autores clásicos entre sus citas y autoridades: Aristóteles, Polibio, Plinio, Dionisio, Virgilio, Casiodoro, Apuleyo, Cicerón, Suetonio, Agrícola, Floro, Séneca, Lampridio, Tito Livio, Salustio, Valerio Máximo o Veleyo Patérculo. También menciona a otros autores más recientes que actualizan su discurso, como Juan de Mariana, Justo Lipsio, Giovanni Botero, Conestaggio o Saavedra Fajardo.
    Especial interés revisten los ocasionales ejemplos tomados de la práctica del gobierno español y de los Austrias en los Países Bajos: el duque de Alba, Alejandro Farnesio, los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia, o Juan José de Austria, quien poco después de su venida a Flandes obtuvo la celebrada victoria de Valenciennes (16 de julio de 1656).
    Es un motivo de gran satisfacción que la obra del jurista Antonio Pérez, que nos brinda esta excelente traducción de Juan Castrillo, deje su condición de «impreso reservado y arcano» y se convierta en una publicación adecuada al servicio de todo tipo de lectores interesados. Agradecemos de manera muy especial a Pigmalión Ediciones y a su responsable Basilio Rodríguez Cañada la magnífica labor que han realizado con esta iniciativa, pues contribuirá a situar adecuadamente la significativa relevancia de este Derecho Público entre la literatura tacitista y de educación de príncipes, motivando además nuevas investigaciones sobre la trayectoria de éste y otros letrados al servicio de la conservación de la Monarquía Hispánica y de la Casa de Austria.
                                                                                                                                                                              Bernardo J. García García


Una llama de amor 

Afirmaba el escritor francés Honoré de Balzac, que el amor es la poesía de los sentidos. Así pues, cuando manifestamos o sentimos amor, dulce música callada, ancho y profundo caudal sensitivo, emanamos poesía por todos los poros de nuestra piel, y todo aquello que sea susceptible de ser admirado, escuchado, acariciado, olido y degustado, en esa grata tesitura, es amor en esencia. Por lo que, desde el punto de vista de la psicología y de la fisiología, es muy recomendable estar enamorado siempre o hacerlo a menudo. Sobre todo, porque nos lo agradecerán nuestros sentidos y, por extensión, nuestro espíritu.
            Una llama de amor es, ante todo, la manifestación de una admiración, respeto y afecto muy sinceros del “joven” vate Juan Castrillo hacia una mujer excepcional, Esther Koplowitz, a la que exalta y sublima poéticamente, como ejemplo de entrega abnegada a los demás y como muestra de amor fraterno. Un conjunto de haikus, romances, sonetos y versos libres, en cadencias de filía y agápe.
            La poesía se convierte así en canto de celebración de la amistad y nos hermana mediante las emociones y sentimientos compartidos. De esta manera, cada uno de los poemas de este libro, es un canto de celebración y de esperanza, en un mundo inclemente, azotado por la incomprensión, la falta de estímulos positivos y la escasez de amor.
            Una llama de amor configura un baluarte contra el desánimo, en un estimulante bastión que nos defiende de la desesperación, representado por una incólume llamarada de luz que restaña las heridas del alma, nos estimula los sentidos e ilumina todas las estancias que albergan nuestros más ocultos miedos y quimeras.
            Los recuerdos y añoranzas vuelven a tomar vida en los versos de Juan Castrillo y, recordando a Antoine de Saint-Exupery, este libro nos descubre que amar no es mirarse el uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección. Y así, caminando juntos, podremos convertir en realidad los sueños.       
            Porque, para vivir con plenitud, es imprescindible tener ideales por los que luchar, encontrar lugares que merezcan ser descubiertos y personas a las que amar sin condiciones.


                                                                                                                                                                                                                  Basilio Rodríguez Cañada


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